¿Quién es su paciente?

¿Quién es su paciente? ¿A quién trata a diario? Parece una pregunta sencilla; sin embargo, si dejamos de reflexionar sobre cómo ha cambiado la atención al paciente de ortodoncia en los últimos años, nos sorprenderá lo mucho que el paciente ha dejado de ser el centro de atención.
Durante los últimos 20 años, he trabajado con distintos ortodoncistas y clínicas dentales, con diversas culturas, filosofías de tratamiento y niveles de experiencia. Un error que observo con frecuencia es cómo el enfoque en el modelo dental digital resta importancia a algunos de los aspectos más cruciales de la planificación del tratamiento de ortodoncia.
Un ejemplo común es la alineación de la línea media; se dedican incontables horas a desarrollar planes de tratamiento que reflejen la alineación de las líneas medias dentales, dejando de lado la línea media facial.
Otro ejemplo es la constante atención que se presta a lograr relaciones perfectas entre caninos y molares en la pantalla, sin tener en cuenta el ángulo nasolabial ni el espacio retromolar disponible para una distalización.
¿Estamos corrigiendo una mordida profunda o estamos tratando al Sr. Body, un hombre de 50 años con incisivos maxilares pequeños y apnea del sueño? ¿Estamos cerrando un diastema o estamos tratando a Janet, una estudiante universitaria con un SNA de 76 y discrepancia en el tamaño de sus dientes?
En otras palabras, ¿estamos tratando dientes o personas? ¿Quién es nuestro paciente, los dientes o la persona? Retomando mi reflexión inicial, el paciente de ortodoncia en su conjunto ha quedado relegado a un segundo plano, centrándose la atención en el modelo 3D que vemos en la pantalla.
Y si bien el modelo digital es fundamental para un buen plan de tratamiento, no es el registro más importante que tenemos en la práctica de ortodoncia; las características esqueléticas y faciales son aún más importantes, junto con el historial del paciente, sus deseos y sus limitaciones.
Internet está repleto de empresas de planificación de tratamientos con alineadores transparentes que enseñan a los médicos cómo lograr un mejor torque o cómo planificar una distalización más predecible, pero ¿qué pasó con las decisiones previas? ¿Qué pasó con la parte más importante del plan de tratamiento de ortodoncia: el diagnóstico digital?
Queda mucho por desarrollar en los próximos años, y aunque la tecnología de ortodoncia seguirá evolucionando, me encantaría ver que las empresas dentales vuelvan a situar al paciente en el centro de este desarrollo y creen servicios de ortodoncia digital para ayudar a los médicos a tomar mejores decisiones para sus pacientes.







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